Reporte analítico de la evolución poblacional en México de 1930 a 2050
De acuerdo con las gráficas que se muestran, la pirámide demográfica de
nuestro país se ha ido invirtiendo; es decir que para las siguientes décadas habrá
una mayor cantidad de personas mayores de 50 años a comparación de la población
infantojuvenil. Este proceso comenzó a darse a partir del año 2000,
agudizándose en el 2025, y puede deberse, principalmente, a los adelantos que
se han dado en la medicina que han permitido un mayor descubrimiento e
implementación de tratamientos para prevenir/curar las enfermedades
infecto-contagiosas, así como para prevenir/controlar las
crónico-degenerativas, lo que ha aumentado la expectativa de vida tanto en
hombres como en mujeres.
Además de lo anterior, se puede observar una reducción en la tasa de
nacimientos en nuestro país, lo cual puede deberse a diversas razones, entre
las cuales se encuentran la aparición, desarrollo y expansión del uso de diversos
métodos anticonceptivos; el cambio en el nivel de vida de la población que ha
disminuido su poder adquisitivo para la manutención de más de un/a hijo/a por
pareja, a comparación de hace algunas décadas en las que podían tener un
promedio de 5 a 7 hijos/as; la crisis medioambiental que ha llevado a que la
juventud actual se incline por no procrear debido a la crisis de recursos
(especialmente de agua y alimentos) que se avecina en las siguientes décadas,
entre otros motivos.
Esta inversión de la pirámide demográfica plantea nuevos y grandes retos a
nuestra sociedad, entre los cuales se encuentran, de acuerdo con la tendencia
que se observa, que para 2025 serán más las personas jubiladas que las que se
encuentren en edad productiva, generando un encarecimiento en la atención
médica a la par que una baja en las fuentes de obtención de recursos para
soslayarla en las instituciones públicas. Asimismo, la infraestructura deberá
contemplar una mayor accesibilidad para personas que presenten alguna
discapacidad derivada de la edad, aunado a programas específicos para la
población mayor a los cincuenta años.
En el tema de salud, los distintos subsistemas mexicanos deberán considerar
también la necesidad de atender temas relacionados con lo mental, como la
depresión, las demencias seniles y el alzheimer, entre otros padecimientos que
se presentan a partir de la segunda mitad de la vida de los seres humanos,
siendo de gran importancia su prevención a través de programas de día, con el
fin de promover la convivencia entre este grupo poblacional, especialmente para
los cuadros de depresión.
Lo que en México se observa para 2025, es algo que ya es visible en países
europeos, sin embargo en ellos se ha dado una gran inversión en
infraestructura, programas sociales y de salud que en nuestra sociedad aún son
incipientes.
Resulta crucial comenzar a generar una cultura de solidaridad y apoyo
sociales desde ahora entre todos los grupos etarios, con el fin de evitar la
discriminación, el abandono y la violencia ejercida hacia las personas adultas
mayores, con el fin de disminuir la vulnerabilidad producida por nuestra
sociedad y que repercute en su calidad de vida, puesto que, a pesar de que la
expectativa de vida ha aumentado, las condiciones en que muchos seres humanos
mayores de 70 años viven sus últimos años son deplorables.
La tendencia demográfica en nuestro país hacia las siguientes décadas nos
muestra la urgencia de transformar nuestros entornos en todas sus dimensiones:
físicas, sociales, políticas, culturales y económicas, con el fin de que todas
las personas que los cohabitemos en el futuro podamos disfrutar de un nivel de
vida digno.


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