Modelo educativo de la UnADM
El modelo educativo de la Universidad Abierta y a Distancia de México (UnADM) nos presenta ventajas, retos y responsabilidades como estudiantes.
Como ventajas, al estar centrado en el aprendizaje nos otorga grandes posibilidades de accesibilidad que nos permite conducirnos con la libertad de organizar nuestro tiempo de estudio y de avanzar a nuestro propio ritmo a lo largo de nuestra carrera. Asimismo permite el ejercicio de nuestro derecho a la educación, independientemente de nuestras características particulares, tales como la edad, la ocupación actual, la zona geográfica donde vivimos, alguna discapacidad o cualquier otra, que a veces constituyen un motivo de discriminación en otras instituciones educativas a nivel superior.
En cuanto a los retos que el modelo educativo de la UnADM nos presenta, cabe señalar que hemos crecido acostumbrados a los sistemas escolarizados centrados en la enseñanza, desde los cuales se nos han impuesto tanto los horarios de nuestras clases, como las materias a cursar en cada ciclo, así como el ritmo con el que hemos de ir avanzando en nuestros estudios, con poca o nula posibilidad de decisión, salvo en los casos en los que pudiéramos elegir el grupo en el cual quisiéramos inscribirnos, pero siempre dentro de un margen predeterminado por la institución educativa. El tener ahora una gran flexibilidad para ejercer nuestra autonomía como estudiantes nos presenta el reto de tomar decisiones responsables, así como el de ser disciplinados y autoexigentes: un cambio abrupto en nuestra educación, basada usualmente en la heteronomía.
Otro de los retos que se nos presentan es el de aprender a construir redes y comunidades de aprendizaje colaborativo en un entorno que en la actualidad suele estar relacionado con actividades de ocio, tal como lo es la web, lo que implica (re)construir un lenguaje mucho más serio, reflexivo y respetuoso que el que comúnmente se utiliza en los ambientes virtuales a los que estamos acostumbrados.
Como responsabilidades, se nos presenta el hacer un uso ético y respetuoso de los recursos que la universidad nos brinda, así como aprovecharlos al máximo para la construcción de nuestros conocimientos y el desarrollo de las habilidades que correspondan, no sólo a la disciplina que hemos elegido estudiar, sino también - y sobre todo - a los valores que forman la base de la misión de nuestra casa de estudios, tanto dentro como fuera de las aulas virtuales.

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